Hace unos meses que este vídeo triunfó en la red pero por aquel entonces debía tener yo la cabeza en otra parte, concretamente en la taza del wáter y no ví como Riley nos dice lo que piensa sobre las empresas y el color rosa.

Tiene toda la pinta de ser un discurso puesto en su boca por un adulto, pero no puedo dejar de estar de acuerdo. Por culpa de eso los peques clasifican sus juguetes así: “esto es de niñas” y “esto es de niños” en función de si lleven o no rosa. ¿Es tan necesario para vender más?

El color rosa

Entiendo que instintivamente, al crecer, a muchos niños les atraigan más juguetes de lucha, y a muchas niñas las muñecas, y que los fabricantes tengan un público objetivo para cada producto, al que va principalmente dirigido. Pero probablemente muchos más varones jugarían también con bebés, carros y cocinas, alternándolos con coches o superhéroes, si no fueran tan marcadamente rosas, y si no les hubieran imbuido antes que el rosa es de niñas. Y muchas más niñas se saldrían del mundo princesa y príncipe azul si no se las dirigieran tanto al rosa. 

Para lograr la tan ansiada igualdad, deberíamos tratar de cambiar esto.

También he visto cómo algunos padres convencen a su hijo de que es mejor la videoconsola portátil de un color que no sea el rosa, alegando que podrían reírse de él en el colegio.

Caen en este pecado del sexismo cromático todo tipo de fabricantes, desde los clásicos, hasta empresas como Imaginarium (su plancha rosa y su aspiradora rosa), o Legola línea Belville tiene un color sospechoso pero que no deja lugar a dudas.

Me encanta el rosa, tengo ropa rosa, si lo que espero es niña, cosa que me encantaría ;-), vestirá cosas rosas pero me aburre que  todos los productos enfocados a las mujeres sean de un único color.

 Ah! La habitación la voy a dejar verde clarito, que conste!

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