Cada día cojo el Metro de Madrid, para ir a trabajar, dos, para ser más exactos, ya que me toca hacer transbordo.

En mis 7 meses de embarazo me ha pasado de todo, gente que “no me ve” aunque les ponga la barriga en la cara, gente que guarda un asiento para sus bolsas y tengo que pedirles que las quiten para poder sentarme, también gente muy amable que en cuanto me ven la panza se levantan, en fin, muchas historias, buenas y sorprendentes.

Metro

Un día, entré al vagón y sentadas había varias personas mayores, una chica durmiendo y un chico, me acerco y decido esperar una parada para ver si por fin el chico se da cuenta y se levanta, el caso es que había una mamá con el carrito y me dice: por dios! pide que te dejen sentarte no te vayas a caer en un frenazo y sin pensar, las dos la mar de compenetradas le decimos al chaval: perdona, puedes levantarte? El chico miró a su derecha: señor mayor, a su izquierda: chica en el quinto sueño, me mira y me suelta: pffff, total, que le miro con incredulidad y a regañadientes se levanta, la mamá no daba crédito, aunque traté de explicarle que me encontraba situaciones similares casi cada día, eso sí, el chaval ni se inmutaba, estaba indignado porque le habíamos hecho levantarse, muuuuy fuerte!

A veces ya no sabe una qué hacer, yo tengo miedo de que me contesten mal cuando les digo que el asiento está reservado, hay gente tan borde que a veces pienso que me van a decir: ¿dónde pone tu nombre? yo no lo veo!!!

Otro día, yo aún no tenía mucha tripa pero ya se notaba lo suficiente, iba de pie porque nadie se había levantado y yo no tenía ganas de preguntar y una mamá que iba con su hijo de unos 5 añitos le dice bien alto: mira hijo qué educada es toda esta gente que está sentada y no se levanta para que esta chica embarazada se siente, cuando uno está sentado tiene que dejarle el asiento a las embarazadas y a los viejitos, me quedé blanca pero me faltó aplaudirle!!!! Qué grande!!!!

Hay días que me da verdadera pereza tener que pedir que me dejen sentarme, aunque por supuesto, hay gente muy amable a la que le falta tiempo y que si tardan una estación me piden disculpas.

Y vosotras qué historias del metro con vuestra tripita tenéis?

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