La última semana ha sido agotadora, el calor me quita las ganas de todo y al verme en el espejo me he dado cuenta de que necesito un arreglillo, bueno, en realidad varios… yo siempre soy muy positiva 😉

Tengo unas cejas que empiezan a hacerle la competencia a las de Gallardón, un bigotito monísimo sobre todo en sus extremos, unas uñas largas, a mí me gustan cortitas, llenas de pielecillas y cutículas, las de los pies, en fin! Sólo os diré que el esmalte que llevo está destiñendo…

Por no hablar de que mi cara debido al estrés de la semana pasada ha vuelto a llenarse de granitos y puntos negros, horror!!!!

Así que, está decidido, manicura, pedicura, depilación al hilo y limpieza facial.

Las ojeras no tienen arreglo y los ardores a estar alturas tampoco demasiado, creo que me he hecho inmune al Alquén, una desgracia como otra cualquiera, qué le vamos a hacer!

Piscinera

Y os preguntaréis que ¿por qué todo esto?, pues porque siempre, no sólo cuando estamos embarazadas, es importante vernos bien, pero si llega un momento en el que tienes calambres en las piernas, ardores de la muerte, como yo les llamo, insomnio por culpa del calor y falta de agilidad porque los 7 kilos que has engordado están en tu barriga, entonces necesitas verte bien más que nunca y además, quién sabe cuando será la próxima vez que podamos darnos el lujo!

Aunque en el fondo la felicidad es tan grande…

Ah! El tankini ha sido un regalo de mi suegra, lo compró en Vertbaudet.

Ahora lo que me está apeteciendo es cortarme el pelo, pero no sé si me atreveré a tanto, en cualquier caso, os iré contando… Tengo el pelo rizado, alguna sugerencia? 😉

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