Este año nuestras vacaciones empezaban tarde y para no desesperar decidimos escaparnos durante el puente de Julio y tener unas mini-vacaciones antes de “las buenas”.

Nuestras 4 premisas eran:

  • no tener que coger avión
  • no más de 3 horas de coche
  • poder hacer algún plan con los peques
  • turismo y descanso

Así que el destino elegido fue Cuenca y nuestro alojamiento una casa rural. 

Nada más llegar nos recomendaron un sitio y resultó ser un lugar estupendo para ir con niños, Hotel El Tablazo, tiene reservado de pesca, restaurante, barbacoa, parque infantil, parking. Así que nada más llegar encontramos un sitio donde se comía bien: carnes a la brasa, arroces y platos típicos de la zona, a buen precio y al lado del río, Daniela estaba encantada y nosotros más! 😉

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Siesta y tarde en la piscina, hacía calor y era lo que más nos apetecía, que no sólo de turismo vive el hombre 😉

Este día fue bastante tranquilo y nos dejamos llevar por los platos típicos de El Tablazo. Había que estar descansados para la jornada que se avecinaba.

Al día siguiente dimos un paseo por la Ciudad Encantada:

Fue todo un acierto, el recorrido hace que te pases el paseo imaginando la forma de las piedras y lo mejor es que cada uno veía una cosa diferente, muy recomendable.

Nosotros hicimos el itinerario con guía, nos explicaron el proceso kárstico y nos animaron a descubrir las formas que deja la erosión en las rocas calizas.

Llevamos al peque en la manduca y la peque andando, eran unos 2.5km. Con carrito sólo hay un momento de escaleras fácil de salvar pero con la manduca mucho mejor.

Al terminar paramos en el Mirador de Uña y más tarde en el Ventano del Diablo.

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Los peques se quedaron fritos en el coche después de comer, así que en lugar de irnos a casa, fuimos a ver el Nacimiento del río Cuervo.

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Precioso y aunque no hicimos todo el recorrido, nos quedamos con las ganas porque tenía muy buena pinta, pero claro, llevamos ya mucho trote encima.

Creo que la jornada, aunque cansada, resultó genial para hacer un poco de turismo rural por la Sierra de Cuenca.

Bañito y a cenar.

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El último día dimos un paseo por Cuenca: vimos sus famosas Casas Colgadas, la catedral y el casco histórico.

Las casas colgadas aún se pueden visitar, pero nosotros con cruzar el puente tuvimos suficiente, además apenas había gente y estuvimos muy agusto, dicen que cuando hay mucha gente es un poco lío.

Y hasta aquí nuestra escapada, nos lo pasamos tan bien que queríamos compartirlo con vosotr@s. Enseñaros como se puede disfrutar de pequeños viajes con los peques, descansar y hacer un poco de turismo.

Os ha gustado? Os animáis a ir con los peques?

 

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