Cuando pensamos dejar a los peques pasar el mes de julio en el pueblito bueno con los abuelos era más que no quedaba más remedio a la posibilidad tener que elegir entre varias opciones, papáboom era algo reacio a que pasáramos tantos días sin verles, de lunes a viernes, además, veía peligros por todas partes.

Yo la verdad es que confío en mis padres al 100% y sabía que iban a estar como reyes allí, es verdad que si pasaba algo, una caída, o cualquier cosa similar, sería lo normal pero la verdad es que tampoco veía por qué tenía que pasar, los peques nunca nos han dado ningún susto y aunque algún día tendrá que ser el primero, o no, pues yo entendía que allí las oportunidades se multiplican, hay más peligros y además pasan la mayor parte del tiempo, por no decir todo, fuera de casa.

Al final, como os decía, no quedó más remedio, los otros abuelos no podían echarnos una mano, nosotros teníamos que trabajar y no era viable contratar a alguien para sólo un mes, empezar de cero con dos niños para sólo un mes etc…

Papáboom se convenció de que era la única opción y al final él mismo ha visto que no podrían haber estado mejor.

A nosotros nos ha dado tiempo a poner la casa al día, hacer mil recados: correos, médicos, compras, rebajas, limpieza profunda del coche, hasta le hemos dado un cambio a la cocina que espero enseñaros pronto.

Y los peques han disfrutado del campo, de los amigos, los animales, de mis padres y de mi tía, que ha ayudado muchísimo a mis padres y que ha sido como otra abuela para ellos, en cuanto entra en casa se pelean por ir con ella y cogerla de la mano, la adoran!

Han hecho excursiones a la viña de mi padre y la fuente vieja:

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Han comido helados y chuches como sino hubiera un mañana

 

Han saltado como locos en la cama elástica

Han hecho un montón de dibujos, jugado con plastilina y hasta se pintaron las uñas cuando hubo tormenta

Han jugado en la plaza del pueblito bueno y subido a los toboganes de un pueblo cercano al que han ido a desayunar churros pero de los que no existen documento gráfico y bueno, casi mejor porque me encantan los churros!!

 

Han jugado en la hamaca del abuelo y han regado.

Han recogido tomates y han hecho guerras de agua.

Y sobre todo, han disfrutado de la naturaleza, el aire libre, la libertad de estar fuera de casa prácticamente todo el día y se han hecho inseparables.

Qué os parece? Vosotros también habéis conciliado con los abuelos? Tenéis pueblo? 

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